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La verdad que me apetecía escribir algo sobre carnavales, pero nunca se me ocurría un tema, hasta que un día hablando con Edu me dio una idea, comparar las murgas infantiles y las de adultos.

Difícil comparación, pues aunque las dos sean murgas, tienen muchas diferencias entre ellas.

La primera y más clara es que en infantiles siempre te ayudan en la murga y en cambio en adultos… En adultos todo lo tenemos que hacer. Desde pequeños ya nos enseñan, por lo menos en mi caso, a sacar notas de las canciones, aunque luego los “mayores” te echen una mano (y no al cuello) y a parte que te lo dan todo hecho. Lo que se hace es llegar al ensayo y explican cómo se canta una canción, si lento, despacio, fuerte, floja… Ya en adultos las cosas cambian: que si este año sacamos música propia, que esta canción no me gusta y a ver si se puede cambiar… Y un sin fin de cosas que creo que me quedaría corta con este folio. En resumen, que todo lo tenemos que hacer nosotros y concienciados de que lo que hacemos es porque nos gusta.

Otro tema a tratar es el de los ensayos. Los horarios de éstos son muy diferentes en cuanto de una modalidad a otra: peques los fines de semana y por las mañanas, mayores, al principio pocos días y entre semana, cuando llega la fecha ya se empieza a meter caña todos los días de la semana. Y la duración de ellos no es la misma. A un niño pequeño no le puedes tener una hora y media cantando hasta que salga bien, pero a un adulto sí y ese esfuerzo que se hace a la hora de subir a cantar al escenario se agradece. No quiero menospreciar a los niños, pero ellos no te pueden hacer una canción a voces, si no es con los niños mayores, porque ellos solo no pueden. He sido murguista infantil y sé lo que digo.

Y bueno, qué decir de las horas que metemos en cuanto a ensayos, sacar canciones, buscar letras, elegir canciones, mezclar el popurrí… Muchas veces la gente se piensa que esto es de cachondeo, pero cuando uno lleva varias horas ensayando necesita desconectar, ya que pasas 4 meses de tu vida al año metido a fondo en el carnaval y no puede ser que estemos todo el rato con lo mismo. Uno se puede llegar a agobiar, o a mosquearse en los ensayos porque no salen bien las cosas y machacas las veces que haga falta para que salga bien. Pero después de eso cambiamos de tema y a disfrutar de tu familia, pareja, amigos…

Siguiendo con este tema, en cuanto a lo que a mi respecta, lo que lleva la guitarra es de horas y horas. Sacar la música no es tarea fácil. Sé que hay una página en Internet que hay canciones ya sacadas y reconozco que yo muchas de las veces he acudido a ella, pero el mérito lo tienes si lo sacas tu, sin ayuda de esa página. En mi caso, cuando tengo que sacar una canción, antes de hacerlo la escucho varias veces y después cuando se por dónde puede salir las notas es cuando me meto en ella. A la hora de presentarla a la murga sólo hay que mirar que cuadre el tono con las voces, para que todo salga a la “perfección”. Muchas veces se nos han cruzado canciones que no hemos conseguido coger el tono, pero una vez reunidos unos cuantos y después de haberlo cantado varias veces, se sabe cómo se debe de cantar para que los demás se lo aprenda. A la hora de mezclar el popurrí, sí que hemos tenido que meter horas. Sacar las canciones bien, mirar que los tonos sean iguales para ver si dos canciones se pueden unir… Cuando no sale ya es cuando hay que marcharse para casa y dejarlo para otro día, por lo menos en mi caso, porque me bloqueo y no hay forma de sacar nada.

Ahora me voy a las letras de la murga, cosa que no es tarea mía. Cinco son las personas que se ocupan de hacer la letra, en nuestro caso. Cinco personas que en su tiempo libre escriben lo que se les ocurre. Cuando quedan para empezar a escribir ya la murga presentan lo que tienen. Algunas letras se cogen y otras, por desgracia (o por suerte…) se desprecian. Mucho mérito tienen estas cinco personas, ya que aparte de escribir en su tiempo libre dejan a su familia en casa y llegan a las tantas de la mañana, después de un duro día de trabajo que lo que menos les apetece hacer es quedarse para que la murga vaya adelante.

Todo esto que acabo de relatar es lo que en infantiles los niños no hacen y son los adultos quien se responsabiliza de hacerlo.

Por último voy a comparar el concurso entre las dos modalidades. En adultos hay unos finalistas que son los que optan al primer premio y a los tres especiales, pero en infantiles, como siempre se dice, todos ganan, aunque la gente no lo crea así. Hay una murga infantil que destaca, por haber cantado bien, haber hecho reír a la gente y al jurado, por su traje que es el más bonito de todos… Pero las demás también tienen su premio, aunque de consolación.

Desde aquí, ya que he hablado de murgas infantiles, quiero dar las gracias a Flor, porque si no es por ella no hubiese aprendido a tocar la guitarra y no hubiese salido nunca en murgas y a Rosana, Mª José, Sonia, Mª Paz y Lourdes, porque con ellas seguí mi “carrera” en murgas infantiles.

También dar las gracias a mis Amigos de Chechu, que me han hecho madurar en murgas de adultos y a los Por Fin Juntos, por aguantarme y que sin ellos ahora mismo no hubiese escrito toda esta parrafada, jejeje.

Creo que no dejo nada en el tintero, aunque seguro que me olvido de alguna cosa o de alguien. Sin más, un saludo y ¡hasta la próxima!

 LARUCA